¿Cuál fue el impacto del COVID-19 en el mercado asegurador ecuatoriano en el 2020?

La pandemia actual ha perjudicado gravemente a varios sectores como turismo, construcción y petrolero, lo que a su vez ha incrementado tasas de desempleo y ha afectado negativamente el crecimiento del PIB. El mercado asegurador no ha sido ajeno a los efectos de la crisis sanitaria y a continuación se detallan algunas de las consecuencias.

Según cifras obtenidas de la Federación Ecuatoriana de Empresas de Seguros (FEDESEG, 2020), hasta el primer trimestre del año 2020, las expectativas de crecimiento del mercado asegurador eran optimistas. En marzo de 2020, la prima neta emitida fue aproximadamente 3% superior a la reportada a marzo de 2019, con una tendencia esperada similar para lo que quedaba del año. Sin embargo, tras el Decreto Ejecutivo Nro. 1017 que declaró el Estado de Excepción, este  panorama dio un giro desalentador.

Dependiendo del ramo de seguro, los efectos fueron de dos tipos: una caída en ventas y captación de primas derivada del freno en la economía (como es en el caso de los seguros de vehículos y transporte),  y por otro lado, un aumento en el volumen de siniestros pagados (especialmente en lo que se refiere a los ramos de vida individual y colectiva).

Según la cifras de la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE, 2020), la venta de vehículos nuevos cayó 47.3%, entre enero y diciembre 2020. Si a esto le sumamos todas las restricciones a la movilidad y utilización de vehículos, se entendería la reducción del 14.9% en la prima neta retenida en este ramo en particular, la cual pasó de 401 millones en diciembre 2019 a 341 millones en diciembre de 2020. Un comportamiento similar se observó en el ramo de accidentes personales y transporte, el cual bien puede ser explicado igualmente por el Estado de Excepción fijado en marzo de 2020, (Revista Líderes, 2020).

El escenario fue opuesto para los ramos de vida (individual y colectiva); los cuales tuvieron una mayor demanda y un significativo aumento en la prima neta retenida respecto al periodo anterior, sin embargo, hay que recalcar que, el costo de los siniestros creció aún más, el cual pasó de aproximadamente 3.2 a 5.7 millones y de 154.8 a 274.6 millones, respectivamente. Este gran incremento es atribuido la excesiva mortalidad reportada en el 2020; la cual, según un reporte especial del Registro Civil (2020), a finales del 2020 reflejaba una cifra aproximada de 40 mil fallecidos adicionales en comparación con el 2019. Este exceso de mortalidad generó un incremento atípico en los egresos incurridos de los seguros de vida, que incluso, para el caso de vida individual, superó al ingreso devengado. Este comportamiento afectó a la siniestralidad en el ramo vida que pasó del 38.5% en 2019 al 69.5% en 2020, lo que, a su vez, tuvo un impacto en la siniestralidad consolidada de todo el mercado, la cual incrementó del 44.1% al 50.9% en ese mismo período, esto pese a que los seguros generales, que por diversos factores directa o indirectamente influenciados por la pandemia, habían reducido los costos incurridos por siniestro y, por ende, su porcentaje de siniestralidad (FEDESEG, 2020).

El ramo de asistencia médica tuvo un comportamiento diferente, por un lado, su prima neta retenida incrementó un 4,8% de diciembre 2019 a diciembre 2020, en gran parte por el aumento del interés de los usuarios para contar con esta cobertura para hacer frente al panorama del COVID-19 (Revista Líderes, 2020), sin embargo, a pesar de la coyuntura de la pandemia, en ese mismo periodo, su siniestralidad incurrida cayó en aproximadamente un 20%. Conducta que puede ser explicada, en su mayoría, por la escasa movilidad que redujo el costo de los siniestros de este ramo, puesto que, a medida de que las restricciones fueron cesando, la siniestralidad fue incrementando.

En cuanto al resultado técnico, se observó una disminución aproximada del 68% de las aseguradoras en comparación con 2019. Según “El Comercio” (2020), para agosto del 2020, la utilidad neta ya había bajado un  26%, respecto a lo alcanzado en igual período del 2019.

Las cifras presentadas ponen en evidencia el impacto que ha tenido la crisis del COVID-19, hasta ahora,  en el mercado asegurador, y la necesidad que ha tenido el mismo para restructurarse, ya sea a través del desarrollo de nuevos productos, ajustados a la exposición de riesgo actual y la afectación económica del país, o a través del ajuste de productos actuales conforme a la nueva realidad. Si bien hay optimismo respecto a la vacunación y la reactivación económica, aún se observan nuevos efectos en el mercado asegurador, como mayor siniestralidad en ramos de asistencia médica o fianzas y es posible que nuevas consecuencias se sigan descubriendo en lo que queda del año 2021.

 

Autor: Lucia Romero, consultora

 

Bibliografía:

https://6aab8a7f-de25-4e01-bf7a-2697d046daa5.filesusr.com/ugd/f39f07_ab5046ceb0c2467b8f846b78d08c864f.pdf

https://www.elcomercio.com/actualidad/negocios/industria-aseguradora-ecuador-perdidas-empresa.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Author: ACTUARIA
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