Día del jubilado ecuatoriano: la realidad actual y retos para el país

En Ecuador, cada 18 de julio se conmemora el día del jubilado, esta celebración se da a partir de 1975 cuando en el II Congreso de Jubilados del Ecuador se consideró pertinente designar una fecha para reconocer el esfuerzo y dedicación que los adultos mayores han entregado durante tantos años pero principalmente para buscar políticas que dignifiquen y defiendan los derechos de los jubilados en el país.

A lo largo del tiempo, se han expedido y modificado leyes que protejan y garanticen los derechos de los jubilados y en general de los adultos mayores. Desde la primera Ley del anciano, publicada en el Registro Oficial No. 806 en 1991 que fue modificada en algunas ocasiones, hasta ser derogada por la Ley Orgánica de las Personas Adultas Mayores, publicada en el Registro Oficial Suplemento 484 en mayo de 2019, cuyo objetivo es “promover, regular y garantizar la plena vigencia, difusión y ejercicio de los derechos específicos de las personas adultas mayores, en el marco del principio de atención prioritaria y especializada”. La Ley antes señalada establece que una persona es considerada como adulto mayor a partir de los 65 años de edad.

Sin embargo, no se han evidenciado resultados favorables de esta Ley ni demás iniciativas gubernamentales ni municipales, pues la realidad de la población de adultos mayores, según el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), es que más del 50% vive en condiciones de vulnerabilidad, tanto por encontrarse en situaciones de violencia, discriminación o pobreza.

Al 2021 según el INEC, se registra que la población de adultos mayores alcanza los 1.3 millones, lo que representa un 7,3% con relación a toda la población ecuatoriana. Esta cifra ha incrementado sustancialmente en los últimos diez años y según las proyecciones al 2030, se prevé que llegue al 20%.

Jubilación en Ecuador

Actualmente en Ecuador existen dos tipos de jubilación, la primera es la jubilación ordinaria por vejez otorgada por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y la segunda, es la jubilación patronal, que si bien nació como un beneficio transitorio, se estableció de forma permanente y actualmente es un derecho laboral reconocido en el
Código del Trabajo.

La jubilación ordinaria por vejez, está atada a requisitos de edad y número de aportaciones del afiliado y otorga una pensión que va desde el 50% hasta el 550% del Sueldo Básico Unificado (SBU). Por otro lado, la jubilación patronal está relacionada con el requisito de tiempo de servicio con un mismo empleador. El pago de la misma puede ser a través de una pensión mensual que va desde los US$20.00 en caso de recibir ambas jubilaciones o US$30.00 en caso de recibir únicamente la jubilación patronal y el monto máximo a recibir no debe superar la remuneración media que percibía el trabajador en el último año de labores. Así mismo, la jubilación patronal se puede cancelar mediante un pago único denominado Fondo global. Cabe señalar, que una misma persona puede ser beneficiaria de ambas jubilaciones siempre que cumpla con los requisitos establecidos en cada caso.

En la actualidad, de la población de adultos mayores, alrededor del 35% es beneficiario de la jubilación ordinaria por vejez del IESS en goce de su pensión mensual. De la población restante, una gran cantidad de adultos mayores forma parte de la fuerza laboral, sin embargo, otro grupo no dispone de una fuente de ingresos para cubrir sus necesidades y en ocasiones no se les permite acceder a una, puesto que existe discriminación por edad en el mercado laboral. Esta situación genera una problemática social en la que el país, desde el eje gubernamental, debe generar políticas de calidad de bienestar social que realmente amparen y garanticen una adecuada calidad de vida para esta parte de la población.

Por otro lado, si revisamos la situación en el sistema de salud que afecta principalmente a la población de adultos mayores, si bien existen leyes que garantizan la prioridad y calidad en la atención para este grupo, las mismas no se manejan correctamente, pues actualmente se evidencia una precarización en los sistemas de salud público y de seguridad social, provocando que los adultos mayores no tengan acceso a tratamientos médicos necesarios para su salud y bienestar; esto se traduce en una disminución de la calidad de vida.

Retos para una vejez digna

Uno de los principales retos para una vejez digna es el fortalecimiento de los sistemas de pensiones para que los mismos estén en capacidad de cubrir las prestaciones suficientes para los jubilados actuales y futuros.

Por otro lado, el derecho a una vejez digna se da erradicando la discriminación que actualmente existe, esta labor es responsabilidad de todos los sectores de la sociedad, mediante políticas de inclusión en el ámbito social y laboral.

Por su parte el Estado debe ir más allá, mediante el fortalecimiento de políticas públicas de protección que se reflejen en una mejor calidad de vida para el adulto mayor. Esto incluye sistemas de salud adecuados, garantía en el cumplimiento de pensiones por parte del IESS.

En el año 2021, el MIES en conjunto con 25 instituciones del Estado anunciaron su compromiso para trabajar en el Sistema Nacional Especializado de Protección Integral de los Derechos de las Personas Adultas Mayores mediante la creación de mesas técnicas que trabajarán para garantizar los derechos y enfoques de atención prioritaria a la población de adultos mayores. Iniciativas como estas dan inicio a un trabajo real que genera un impacto positivo para esta población que ha sido vulnerada.

Finalmente, un aspecto fundamental es educar a la población en general, acerca de la importancia de contar con sistemas complementarios a la jubilación de la seguridad social, como el ahorro personal que permita asegurar un ingreso económico al momento de finalizar la vida laboral, también trabajar en medidas de salud preventiva que ayuden a mantener un bienestar físico y mental a lo largo del tiempo y así gozar de una adecuada calidad de vida al momento del retiro.

Autor: Sofía Delgado, Analista Senior de Pasivos Laborales.

Bibliografía



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